Management o gerenciamiento es lo mismo, en distintos idiomas. No es un trabajo que pueda hacer cualquier persona ilustrada o educada. Se necesita mucho más que información o educación. Tampoco basta un título universitario, ni un posgrado.
Ante todo, esa persona debe ser un líder, y luego deberá capacitarse para ejercer la función de tal, coordinar equipos, motivar con diferentes técnicas, y aplicarlas en cada empresa de acuerdo a la idiosincrasia de sus empleados directos, y de las políticas de la empresa.
Ya lo hemos publicado en artículos anteriores, incluso les presenté la idea de un contrato o carta del gerente.
Hay dos frases que pueden resumir muy bien la capacidad que se necesita para un buen management. Ellas son: "El liderazgo es la capacidad de convertir visiones en realidad" y la otra es: "Si el líder no sabe como hacer para que su visión se concrete, es sólo un soñador."
Si ejercer un buen liderazgo, o hacer que las ideas se cumplan, y/o promover la innovación y transformar a los empleados en personas proactivas, ya no es fácil, mucho más difícil es promover la erradicación de técnicas de micro Management, o sea management a pequeña escala, o solo de un sector, prestando mayor atención a los detalles del trabajo de sus empleados, en el día a día.
Este trabajo de controlar y rechequear los detalles de “como” hicieron el trabajo, en muchos casos exaspera o deja exhaustos tanto a jefes como a empleados. En muchos casos no se entienden el porque controlan tanto el mínimo detalle.
Puede haber varias razones a exponer, pero todas ellas se relativizan cuando se analiza la búsqueda de la proactividad y del liderazgo abierto, dos técnicas que bien desarrolladas minimizan totalmente las acciones del micro Management.
Algunas razones de la existencia del micro Management son:
1. La delegación de la responsabilidad de las tareas de rutina no está bien desarrollada.
2. Los jefes no motivan a sus empleados a ser proactivos, a innovar, y a hacerse responsables.
3. Los jefes están inseguros pues siempre se preocupan por estar en los detalles, por miedo a estar desconectados de la realidad diaria. En realidad nunca se transformaron en jefes, y siguen siendo empelados con personal a cargo y responsabilidades mayores.
4. Los jefes no saben gerenciar sus propias responsabilidades, y hacer el nuevo trabajo. Piensan que si siguen los detalles estarán haciendo lo mejor, al controlar detalles en vez de administrar la organización.
5. Los gerentes cuando son personas promovidas de cargos menores, solo pueden seguir haciendo lo que saben hacer, el trabajo de la información detallada, en vez de administrarla. El cambio es grande y en muchas organizaciones no se marca o enseña la diferencia.
6. Los nuevos gerentes carecen de estrategia operacional.
Pueden existir muchas otras pautas similares, pero en esencia es que han sido promovidos a gerentes por sus aptitudes operacionales, y no siempre es lo más importante para ser un buen gerente que administre la organización. A esto se le llama management, y los empleados nunca lo realizan. Es más, no tiene sentido que lo hagan.
Entonces una buena pauta organizacional en cualquier empresa, grande o pequeña, es capacitar al personal promovido a cargos a partir de los cuales ya es necesario ser administrador de estructuras internas, y no solo ser operativo.
En los niveles gerenciales bajos, medios y altos, lo estratégico es más importante que lo operacional, y aquellos que aún no recibieron esa capacitación de cambio para “gerenciar” deben hacer un gran cambio mental.
Así surgen los cursos de coaching, las técnicas de motivación grupales, los grupos de trabajos para innovar, etc. El gerente debe administrar, gerenciar, hacer management, del trabajo generado por sus empleados y además indicarles el horizonte hacia cual deben mirar cuando trabajan.
Todo trabajador debe conocer hacia donde va la empresa, que es lo que se pretende de su trabajo y para que. Ese es el horizonte de un empleado. Pero el horizonte de un gerente es muy distinto. Debe buscar nuevas opciones, debe administrar lo realizado y promover el cambio y la construcción de nuevas ideas.
Todo esto se aprende, se mejora. En definitiva, se aprende a ser gerente.

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