Siguiendo a Jim Collins autor del libro Good to Great, donde propone cinco niveles de liderazgo.  La propuesta es interesante, pero debemos tener muy en cuenta que el liderazgo no lo da un cargo o un nivel de funciones ejecutivas, sino las habilidades del líder, y que muchas veces el líder no necesariamente es el jefe.

Sin autoridad no se tiene liderazgo, esto hay que comprenderlo, pues se debe lograr influir en otros y motivarlos, pero necesariamente debe existir el nexo de la confianza.

Hay miles de cursos que enseñan como llegar a líder, pero sin las cualidades humanas básicas imprescindibles no todos lo pueden lograr.

Para Jim Collins estos son los primeros cuatro niveles.

Nivel uno: Un individual capaz que contribuye con su talento, conocimiento, capacidades y buenos hábitos de trabajo.


Nivel dos: Es, además, un trabajador en equipo, contribuye con sus capacidades individuales al cumplimiento de los objetivos grupales y trabaja efectivamente con otros en un ámbito grupal.


Nivel tres: Un administrador competente. Sabe organizar personas y recursos para alcanzar eficientemente objetivos preestablecidos.


Nivel 4: Va un paso más allá y se convierte en un líder eficaz, que cataliza compromiso y una vigorosa búsqueda hacia una visión clara y convincente, logrando estándares de rendimiento mucho más altos.

 

El nivel 5 de liderazgo busca resultados sustentables para la empresa u organización corporativa, y que el objetivo siempre sea obtener resultados sostenibles y a largo plazo. También deben tomarse su tiempo para elegir sus sucesores, superando la barrera egocentrista del éxito personal a toda costa.  La prioridad es la empresa y que los resultados para la corporación se mantengan en el tiempo. El dinamismo, y tener asesores muy competentes es algo normal para los líderes de este nivel 5.

Pero no es tan sencillo, además deben mostrar siempre un perfil bajo, ser humilde, y así motivar al equipo de trabajo que lidera. Al actuar deben hacerlo con determinación y promover la inspiración para seguir motivando, pero por ser el líder máximo sabe que es el único responsable, y afrontar el costo de los errores.

Para entenderlo mejor presten atención a lo que dijo Howard Charney, abogado y segundo de John Chambers el CEO de Cisco Systems, una importante empresa de telecomunicaciones, una de las pocas empresas realmente digitales de todo el mundo. Ellos invierten anualmente 5.000 millones de dólares solo en I+D(Investigación y Desarrollo) y toman riesgos constantemente con los nuevos productos, los nuevos estándares y las nuevas tecnologías que crean.  Y saben que el error es parte del juego.  Dió el ejemplo de que si toman 30 apuestas, saben que podrán ser exitosos en solo 20 ó 22, o tal vez lleguen a 25, pero perderán en algunas. Esto es liderazgo.  También anticipó que las redes seguirán creciendo y nada se puede hacer hoy en día en el mundo sin telecomunicaciones.  Todo es verdad.

Muchas veces decimos que las crisis aportan oportunidades y si se toman los riesgos adecuados y se innova adecuadamente, el resultado será muy positivo y permitirá tener un futuro más despejado.

Todo lo dicho va de la mano. El buen liderazgo es el que permite tomar las acciones necesarias para lograr, en base a cierto riesgo no menor, grandes resultados.  El dinamismo es parte de toda esta estructura de liderazgo.

Ante la crisis mundial que aún vivimos, muchos dirán que piense en pequeño y que vea como la competencia se ha retraído para no tomar decisiones muy aventuradas.  Es la escuela antigua, la verticalista y la que ha dominado al mundo en el último siglo haciendo todo más estático para controlarlo mejor.  Buenos ejemplos de ello los encontrará en la educación, en las grandes empresas, donde todo se controla, se domina, se frena y se analiza, todo porque el origen de todas estas organizaciones desde hace más de un siglo, se ha basado en la estructura de fuerza armadas, tan simple como eso.

Ahora han aflorado escuelas de management totalmente dinámicas, lo opuesto de todo lo conocido, donde el conocimiento y la capacidad se premian, y se aceptan, motivando su desarrollo y crecimiento.  ¡Vaya desafío!

Así es que se habla de trabajo en equipo, equipos de innovación fuera de la estructura jerárquica de la empresa y de las grandes corporaciones como lo hizo Apple, para diseñar el iPod.  Y vaya si funcionó.

El cambio propuesto no es simple, pero es desafiante y dependerá de cuan flexible, seguro de sus conocimientos y habilidades, esté cada directivo, cada jefe, cada líder.  Como todo gran cambio, nada será sencillo ni funcionará en línea recta, pero al lograr que lo haga, el resultado será muy positivo, será grande.

Lo podemos ayudar en este cambio. No lo dude.